Me caga saberme en el enclaustramiento simbólico de una cárcel inventada por mi semejante, fango pestilente que hace cansado cualquier intento de escape.
Vomito las palabras al borde de mi cama, ante un mundo soñoliento.
En la travesía de esta jungla de caníbales frustrados y hambrientos, no sobrevive el que debiera sobrevive el más perverso.
¿Ante esto que puedo hacer?
¿Me desvanezco o permanezco oculto en la rutina del más pasible?
En esta locura que estoy dispuesto a curar, tengo miedo de encontrarme en la “cuerdes” del oprimido de nacimiento, podría estar tan cuerdo que no podría regresar a esta bendita locura que me acerca más a mí.
Solo son palabras escritas, pero cuando estas son el universo de nuestros sentimientos, se desea nadar en la libertad buscado refresca el alma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario